La intervención militar en Río de Janeiro, ¿’marketing electoral’ del presidente brasileño?

© REUTERS/ IVAN ALVARADO

RÍO DE JANEIRO (Sputnik) — La decisión del presidente de Brasil de poner a las FFAA al mando de la seguridad en el estado de Río de Janeiro es una medida de “marketing electoral” que no dará resultados, dijo a Sputnik el investigador del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía de la Universidad Candido Mendes de Río de Janeiro, Pablo Nunes.


(La medida) es puro marketing electoral, una maniobra que entronca con unas demandas de la población que hasta ahora no están siendo atendidas; (Temer) quiere capitalizar ciertos deseos oscuros de una parte de la población”, apunta el experto, que recuerda que el segundo ubicado en las encuestas para las elecciones presidenciales de octubre es el líder ultraderechista Jair Bolsonaro, defensor de los militares como garantes del orden.

El 16 de febrero el Gobierno brasileño decretó la intervención federal en el estado de Río de Janeiro, colocando a un militar en el puesto del secretario de seguridad del Gobierno; a partir de entonces el general Walter Souza Braga Netto es responsable del despliegue de las Fuerzas Armadas, de todos los cuerpos policiales, de los bomberos y de las cárceles.

A pesar de que el desgobierno en Río de Janeiro es unanimidad entre los especialistas, Nunes echó por tierra el argumento del Gobierno de que la violencia estalló durante los días de Carnaval y que era necesario intervenirla militarmente.

La expresidenta brasileña Rousseff critica la intervención militar en Río de Janeiro | © REUTERS/ IVAN ALVARADO

El especialista citó datos del Instituto de Seguridad Pública (ISP), un órgano del Gobierno de Río que informó que el pasado Carnaval fue el menos violento de los tres últimos años: hubo 86 asesinatos y 1.062 robos a transeúntes en los barrios del sur de la ciudad, cuando en 2017 fueron 94 asesinatos y en 2016 un total de 201 homicidios.

Río de Janeiro registró 22 tiroteos diarios durante el mes de enero | © AFP 2018/ CHRISTOPHE SIMON

Además, recordó que a pesar de su mala fama Río de Janeiro no está entre las regiones más inseguras del país; la tasa de homicidios, esto es la cifra de asesinatos cada 100.000 habitantes, el estado aparece en la mitad de la tabla, ampliamente superado por estados del norte y noreste como Pará, Pernambuco, Sergipe o Alagoas.

Entonces, ¿por qué activar una intervención militar en Río?

Para Nunes la clave es la visibilidad que este estado tiene en los medios de comunicación (no en vano allí se encuentra la sede de la red Globo, la principal empresa de periodismo del país) y en el eco que esto puede tener a nivel nacional precisamente porque Río de Janeiro actúa como espejo de Brasil, apuntó.

Las elecciones de octubre se acercan y a pesar de que Temer no piensa presentarse a la reelección, su formación, el Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB), y sus aliados de la derecha, se encuentran desorientados y temerosos de pagar en las urnas el desgaste de la corrupción y los recortes sociales.

Para Nunes, el Gobierno apostará a la agenda de la seguridad pública en los próximos meses porque sabe que ahí tiene rédito electoral; una encuesta realizada por el Instituto Brasileño de Opinión (Ibope) por encargo del Ejecutivo reveló que 83 por ciento de los cariocas, como se conoce a los habitantes de Río de Janeiro, es favorable a la intervención militar.

Movimientos sociales de izquierda critican la intervención militar en Río de Janeiro | © REUTERS/ RICARDO MORAES

Otro punto a favor es que durante la intervención (que dura hasta el 31 de diciembre) no se puede modificar la Constitución, requisito indispensable para sacar adelante la reforma del sistema de pensiones que desde hace meses Temer impulsa sin éxito; así la “cortina de humo” sirve para esconder un fracaso político, expresó el especialista.

En los últimos años los militares ocuparon durante meses los complejos de favelas de la Maré y el Alemão, aunque cuando dejaron estos territorios el narcotráfico se los apoderó nuevamente y los tiroteos volvieron a ser frecuentes.

Lo mismo ocurrió más recientemente en la favela Rocinha, donde en septiembre de 2017 casi mil soldados y decenas de tanques realizaron una macroperación sin resultados concretos.

Además de poco productivo, el trabajo de los militares podría derivar en aun más casos de vulneración de los derechos humanos, algo que ya es la norma habitual en las favelas y suburbios de Río de Janeiro.

Si se registraran homicidios sospechosos, en los que podría haber excesos de parte de los uniformados, los soldados responderán ante la Justicia Militar, lo cual según Nunes es totalmente ineficaz a la hora de castigar a los militares, dado que es “una corporación que se juzga a ella misma”.

Presidente brasileño: crimen organizado en Río de Janeiro es una “metástasis” | © AP PHOTO/ SILVIA IZQUIERDO

Como consecuencias de la intervención militar en ciertos barrios (sobre todo donde viven la clase media y las élites) habrá cierta sensación de seguridad, pero la situación seguirá igual o emporará en los barrios más humildes y además provocará un éxodo del crimen hacia estados vecinos, pronosticó el especialista.


Los estados fronterizos de Río de Janeiro, como Minas Gerais y Espírito Santo (sureste) ya están reforzando las fronteras, alarmados; es un peligro real”, aseguró Nunes, quien lamentó que el Gobierno no use las Fuerzas Armadas para controlar adecuadamente las fronteras del país.

La presencia del Ejército en las calles de Río de Janeiro no es una novedad (ocurre de forma puntual desde 1992, cuando repunta la violencia de forma descontrolada), aunque sí es la primera vez en que las Fuerzas Armadas no actúan como forma de apoyo sino liderando la estrategia de seguridad.

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